UNA MUJER SCHOENSTATTIANA… ¿FEMINISTA?- Por Lucía Zamora

Miércoles 26 de agosto de 2020 | Lucía Zamora Valero

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Poco antes de la pandemia, aquí en México, y en diferentes partes del mundo, grupos feministas se manifestaron exigiendo protección a la mujer y justicia para todas aquellas que han sido asesinadas y violentadas. Tal vez, la manera de levantar la voz no fue la adecuada, sin embargo, me parece un acto de valentía, pues a pesar de los siglos, seguimos viviendo en un mundo machista que ha creado una ola de hartazgo y desencanto. Parece que nada es suficiente para proteger a las mujeres y a las niñas.

Todo esto, nos puede ayudar a comprender el comportamiento de estas feministas, pues hay tristeza, desesperación, impotencia y rabia. Nos molesta ver los destrozos que hacen por las calles; la manera en la que actúan; su manera de vestir o su desnudez; pero nunca nos preguntamos ¿Cuántos sueños fueron arrancados de su corazón? ¿Cuántas ilusiones se esfumaron de su vida? Es muy fácil juzgar y muy difícil comprender un alma herida.

Escuchamos el término “feminista” y lo relacionamos con la anarquía y el vandalismo, pero no es esto, es algo diferente. Yo lo definiría, como el coraje y la fuerza que existen en la mujer, para construir, para sumar y multiplicar, para levantarse y sanarse a sí misma y curar a los demás. Existieron mujeres extraordinarias, que pelearon por obtener un lugar en el mundo. Fueron luchadoras incansables, no sólo por lograr el bienestar personal, sino por nutrir a toda una sociedad. Vivieron intensamente aquellas que reconstruyeron ciudades enteras después de la guerra, o las que dieron su vida en ella; las que salieron adelante después de perder a su familia; o quienes lucharon por tener y ejercer una profesión. En fin, grandes e incansables personalidades que se regalaron a los demás.

Gertroud von Bullion, hija de un conde francés, fue la primera mujer en pertenecer al movimiento de Schoenstatt. Una jovencita persistente, con una meta clara. Como diría el Padre Fundador… de una sola idea. En la Primera Guerra Mundial, su espíritu misionero la llevo a enlistarse como voluntaria en la Cruz Roja, y es ahí, donde conoce el boletín MTA, editado por el P. Kentenich. Le gusta lo que lee en folleto y se pone en contacto con él. Intuye que es algo muy bueno para ella y tal vez para otras mujeres. Nunca imaginó todo lo que vendría después de conocer al Padre.

De niña tenía muy claro el sueño de ser Hermana misionera, y lo persiguió hasta lograrlo. Los caminos… Dios los determinó. Fue una auténtica mujer feminista, pues supo utilizar su curiosidad; activó su persistencia, y utilizó su creatividad con gran amor y valentía. Fue alguien que respondió a las exigencias del tiempo, teniendo a Dios como capitán y a María como su educadora.

En Schoenstatt existe una gran cantidad de mujeres que han luchado toda su vida por la Obra. Feministas incansables y atrevidas que se enorgullecen de llevar a la Mater a los hospitales, a los hogares, a las empresas y a un sinfín de lugares. Están aquellas que oran desde sus Santuarios; las que luchan cada día por su familia, o quienes se donan a un apostolado. Son mujeres de corazón grande, de voz firme, con objetivos claros… ¡decididas! Y persiguen sus sueños a pesar de las adversidades. Son quienes cultivan el corazón de otros, dejando la huella de Dios por donde ellas caminan.

Las puertas se abren cuando se tienen grandes anhelos, Gertroud tenía uno, y lo compartió con el Padre Fundador. Tocó una puerta, le abrieron, entró, y dejó pasar a miles de mujeres. De una en una y de tiempo en tiempo, nos fuimos incorporando a una gran comunidad, la cual nos ha ido formando. Poco a poco, con la ayuda de Dios y la mirada de amor de María, hemos ido educando el coraje y transformando la fuerza interior, para que el espíritu vaya resplandeciendo como una luz que guía el camino de otras personas.

¡Mujer Shoenstattiana! ¡Estamos por celebrar los 100 años de la Liga Femenina! Y a pesar de los tiempos que estamos viviendo, que sean motivo de alegría, pero también de reflexión. Realiza tus sueños a pesar de las dificultades, porque ahí está lo que Dios quiere de ti, y comparte con los demás lo que Schoenstatt te ha regalado. El mundo te necesita, así como eres, con tu genio femenino, pues Dios te ha encomendado una gran tarea… ¡Ser misionera del mundo!  Y esto es lo que te convierte una verdadera y autentica mujer feminista; un ser portador de esperanza. Sólo necesitas tocar la puerta principal… ¡la de tu corazón!

Es urgente ser feminista en la Iglesia.

Por Lucía Zamora Valero, México.

Comentarios
Total comentarios: 2
30/08/2020 - 21:08:01  
Gracias Lucía; tu conocimiento, perseverancia, confianza y entrega, te hacen una gran misionera y portadora del mensaje y pedagogía de Schoenstatt. Eres ejemplo y un gusto siempre escucharte y leerte.

Ana Luisa Mejia
SLP, Mexico
28/08/2020 - 10:12:45  
Demasiada lucidez para los tiempos que vienen. Me interpreta y me desafía.
Gracias Lucía por tus escritos que nos interpelan siempre.

Nena ORyan
Santiago
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